Aventuras de OhVideo VIII (Guía para hacer amigos virtuales).

OhVideo, Sonora y Videona habían seguido al guía del entorno virtual del Play Store a través del cráter que conducía a la sección de Utilidades para viajes. El terminal celular aprovechó un momento en que se encontró a solas con la aplicación para entablar conversación con ella.

-Oye, tengo una pregunta que hacerte y quiero que seas sincera –dijo-. Creo que me lo debes, después de haberte ayudado. ¿Por qué te conectaste al Sistema Metaverso?

La joven suspiró, sintiéndose obligada a contarle la verdad a ese intrépido híbrido que se había expuesto al ataque de los metadatos corrompidos por ella.

-Porque me lo recomendaron mis padres… Pretendían que me distrajera, ya que ellos siempre están muy ocupados, trabajando… Y que intentara hacer amigos…

OhVideo se quedó muy sorprendido ante la respuesta de Videona.

-¿No tienes amigos? –inquirió.

La aplicación se encogió de hombros, apartando la mirada.

-Quiero decir, tendrás compañeros en el colegio –añadió OhVideo.

-Voy a una clase de superdotados –contó Videona-. Allí nadie es amigo de nadie, cada uno está concentrado en sacar el mayor rendimiento de sus aptitudes. Bah, de todos modos, ¿para qué necesitaría amigos?

-Bueno, porque cuando estás triste, por ejemplo, te hacen sonreír –respondió OhVideo.

-Si tú lo dices…

OhVideo percibió que la aplicación se había entristecido, aunque tratara de ocultarlo. Entonces se le ocurrió una idea excelente.

-Pues creo ha sido un encuentro afortunado, el nuestro –dijo -. Verás, estaba pensando que, a lo mejor, si quisieras, podrías venir con nosotros a Fotograma…

-¿Cómo? Casi no te conozco. ¿Por qué iba a querer embarcarme en esa expedición absurda?

-Bueno, viniste aquí a hacer amistades, ¿no? Qué mejor modo de conocernos. Y, la verdad, nos serías de mucha ayuda, con tus cualidades. Por otro lado, como aplicación de vídeo, también representaría una gran experiencia para ti…

-Vaya proposición más tonta –señaló Videona, emocionada a su pesar-. Además, ¿cuándo pensáis llevar a cabo un viaje de tantos días?

-Durante las vacaciones de las diacrónicas –contestó OhVideo-. ¿Crees que te dejarían ir?

-Dudo que mis padres se enteraran siquiera de que me he ido –murmuró.

-¡Vamos, OhVideo, akí hay montones de cosas interesantes! –exclamó Sonora.

Los dos jóvenes se unieron, entonces, a Andy y la terminal acústica. Durante un rato se entretuvieron eligiendo diferentes utilidades como mapas interactivos, traductores o lectores climáticos. Incluso Videona llegó a esbozar un par de veces lo que parecía una tímida sonrisa. Cuando se desconectaron del Sistema Metaverso, tras despedirse de Andy, Eddyt y Camarada ya los esperaban fuera de las cabinas.

-¡Cómo habéi’ ta’dado! –exclamó el pincel multiusos- ¡Mirad, tengo un montón de herramienta’ nueva’!

Eddyt les mostró una bolsa llena de gadgets que funcionaban como extremidades, óptimos para una excursión; cizallas, sopletes, pico y pala, etc. Mientras tanto, OhVideo vio que Videona emergía de una cabina distante. Cuando se miraron, el terminal celular pudo comprobar que su imagen real era aún más resplandeciente y atractiva que la virtual. Con su procesador tamborileando, le hizo una seña para que se uniera a ellos.

-Mirad, chicos, os presento a Videona –dijo, cuando la joven llegó hasta el grupo-. La he salvado de unos metadatos descarriados y va a venir con nosotros a Fotograma.

-¡Fabuloso! –expresó Eddyt, al que todo le venía bien y, como buen cubytiano, era muy hospitalario y poseía una gran capacidad para hacer amigos- ¡Un nuevo miemb’o en el equipo!

Camarada, igualmente, dio su visto bueno con un sobrio asentimiento de su objetivo.

-Pues si vas a venir con nosotros, ya puedes empezar a ser un poco más amable –dijo Sonora.

-Seré más amable cuando tú seas menos estridente, niña –replicó Videona.

-Ya sé lo que haremos –intervino OhVideo, templando los ánimos-. Te voy a añadir a nuestro grupo de mensajería instantánea, así podremos estar en contacto. ¿Te parece?

-Bueno, si te hace feliz… –dijo la joven-. Pero espero que no os pongáis a mandar mensajitos a las tantas de la madrugada. Tengo el sueño muy ligero.

No faltaba mucho para que el Macrochip Mall cerrara sus puertas. Los cinco chicos se despidieron y, contentos por la jornada que habían vivido, se marcharon a sus casas.

Aquella noche, una emoción especial anidaba en cada uno de ellos. Cansados como estaban a causa de la energía que habían derrochado en el Play Store, todos se suspendieron pronto y durmieron plácidamente. Sonora descansaba al fin sin problemas, libre del virus; Camarada soñaba con películas documentales, que le ayudaban a conciliar el sueño; Eddyt soñaba con sus nuevos gadgets; y OhVideo soñaba con… Bueno, OhVideo soñaba con Videona, soñaba que la salvaba una y otra vez de los metadatos desequilibrados.

Videona, por su parte, pasó toda la noche despierta, sentada entre la oscuridad de su cuarto y contemplando, con una sonrisa que no era capaz de borrar de su cara, la luminosa interfaz de su mensajería instantánea, a la espera de un mensaje, sabiendo que al otro lado de la pantalla estaban esos cuatro terminales a los que, por primera vez en sus catorce años de vida, podía llamar “amigos”.

El grupo está a punto de emprender su gran aventura a Fotograma. ¿Quieres acompañarlos? Sigue atento a la próxima entrega.

 

Ilustraciones: Elitxo Garayalde

 

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